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¡Pum pum! ¿Hay alguien ahí?

lunes 14 de noviembre de 2011

 

¡Sí! No te despistes, no mires atrás. Hablo contigo. Estoy llamando a la puerta que cierra tu corazón. Esa puerta que espero que se abra con ligereza, sin que resuenen los goznes por falta de uso, esa puerta que deja paso al amor, al amor incondicional, ese del que nos hablan al referirse al cuarto chakra.

 

Todo es tan hermoso para los que hemos hecho la formación de profesores de yoga, o para los que aún están haciéndola… ¿Verdad? Sentimos que nuestro corazón se inflama de gozo, de amor; en fin, de emoción con nuestros compañeros. Formamos parte de un mismo club. Digámoslo así, para entenderlo de forma trivial y fácil. Todos nos abrazamos y nos reconocemos aunque apenas sepamos nuestros nombres. Sólo por el hecho de estar juntos en la formación o de hacer yoga sentimos que unos lazos invisibles nos unen y nos llenan de un amor universal. ¿Universal?

 

Una de las lecciones importantes de la formación, y que espero que no pase desapercibida, es el hecho de que todo lo que aprendemos, todo lo que practicamos durante la formación de profesores de yoga, no tiene sentido si no se lleva a la práctica, si no se extiende a cualquier ámbito de nuestra vida. No se trata de formar guetos donde todos nos  sintamos unidos por la afinidad de la práctica del yoga en la escuela, un reducto muy hermoso pero muy pequeño comparado con el mundo que hay fuera, con la multitud de personas que necesitan que les incluyamos en ese abrazo, en ese gueto donde el amor es la única enseñanza válida. Amor que se transmite a través del servicio, del cuidado a esos seres que no tienen nada o menos que nada, que con sólo una hora de nuestra vida se pueden sentir atendidos. Personas a quienes podemos dar, aparte de nuestro amor, herramientas que faciliten su vida, que les hagan ver el mundo desde otro lugar. Herramientas para que se vuelvan a reencontrar, para que deshagan el camino a ninguna parte en que viven inmersos.

En fin, hablo de servicio, de amor, de entrega. Es fácil. Sólo dando una clase de yoga a esas personas sin recursos, que tanto lo pueden necesitar y no tienen medios para pagarlo, ya cobran sentido todas las enseñanzas que hemos recibido en este tiempo. Sólo con eso podemos dejar de hablar del amor, pues ya amamos; podemos dejar de mostrar, pues ya somos.

 

¿Vamos a ser amor, puro amor? ¿Vamos a trasladar las enseñanzas del yoga más allá de los muros de la escuela? ¿Vamos a dejar de hablar y hablar y vamos a practicar en la vida real? ¿Vamos a salir a la calle y mirar de frente a quien lo necesite para ofrecerle lo que  ahora sabemos hacer? ¿Te quieres quedar para ti lo que has aprendido, o quieres compartirlo?

 

¡SABÍA QUE SÍ! Tu puerta está abierta y World Prem te lo pone fácil, ahora sólo tienes que decir que sí para que el resto suceda.

 

Este link abre la puerta del amor, del servicio, de la entrega.

 

 

Alicia Salgado

Equipo World Prem

 

 

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